Sacudo el sol de mis brazos
ramas caídas en este otoño sin
retorno,
melodías grises, desafinando
un bosque,
caricias que agonizan, lágrimas
de cielo.
En donde quieras me escondes
Susurra mi voz tu nombre
Y el día ya se queda sin
aliento.
Uñas de hielo, aristas frías pasan
por mi cuerpo
me amparo en la tibieza de
algún beso.
Y entonces es tu boca saliendo
de mi sombra
voy despegando de los subterráneos.
Sacudo el sol de mis brazos
tu voz va transitando, dulces mis heridas
Y ya no sopla el viento y se aquietan los pájaros,
se vuelan tras tu nombre las hojas muy marchitas .
Y el mundo que es tus brazos,
el cielo ahora en tus ojos
y el suelo entre mis pasos, rastros de tu vida.
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